“Soy un amante de los gatos, los perros no me interesan nada”
BANDA SONORA DE ESTA ENTRADA:
Si tienes Spotify dale a este audio (si, suena, dale dale dale, luego le das al play, Spotify te preguntará si quieres reproducirlo, etc!) o si no lo tienes, lo consigues, o sino escucha algo de buen jazz con el sonido de la aguja de un Tocadiscos sobre un Vinilo. AVISO A LOS NAVEGANTES: cualquier subrayado azul o link contiene un portal internet-dimensional que podría expandir tus conocimientos.
Whatever…..
Las obras de Murakami...
…el Egregor “Con lo que no Disfrutes, ¡Diviértete!“
…
¿Qué es un Egregor?
…
“Condensación de pensamientos, deseos y sentimientos, que influye a 2 o más personas y es considerado como entidad independiente de su creador en el momento en el que es considerada un Egregor, complicando así su destrucción y facilitando su propagación.”
…
Digamos que es un MEME gigante.
…
¿Qué es un MEME?…
“Unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo, de una mente o de una generación a la siguiente mediante rituales, fenómenos de imitación, lenguaje verbal, no verbal y/o escrito” más meme.

…
Vamos, que si te digo:
Connecting….?
Tu piensas: esto de aquí.
O te digo:
Piensa en el Color Rojo y en una Bebida
O tal vez escuches:
En el nombre del padre, del hijo y del…
Tu pienses: este desproposito.
…
Claro, es condicionamiento puro y llano. No tiene porqué cambiar nada en tí, simplemente es una “cancioncilla pegadiza”. Pero recuerda que “62.400 repeticiones hacen una verdad.”
…

¿Como se consigue que desaparezcan 60 millones de personas?
…
“”"Invocando”"” al Egregor/Meme Gigante del patriotismo exacerbado y del racismo (para la masa) y del totalitarismo y la codicia (para los que manden).
…
Pero, ¿Para qué?
…
¿Serán las Armas de Destrucción Masiva que Jamás Encontraron…?
…
¿Serán Dictadores derrocados por Presidente con las manos manchadas de Sangre…?
…
¿Será porque les atacó un país o un grupo terrorista que se hospede en dicho país, cuando en realidad dicho ataque fué de Falsa Bandera…?
…


O tal vez es que existe una cosa llamada…

…
Y Oigas!
¡que esa gente tiene hijos que alimentar!

…pues vaya por Diox..
…

Retoño Descerebrado, niño mimado inside: una boca más que alimentar, al precio de 10 millones de bocas que alimentar, un porcentaje propio de la capa de Ozono y, por supuesto, creación de Otros Retoños Descerebrados como él mediante la propagación de sus memes: capitalismo agresivo, codicia, superficialidad y culto al camino del esfuerzo.

Viñeta cómica que presenta como un tono irónico el método más común para destruir la imaginación de los niños y convertirlos en futuros autómatas biológicos y que, además, cuando lo sean no lo vean como algo malo.
Whatever…
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No todos los Egregores/Memes Gigantes/”Cancioncillas Pegadizas” son malvada publicidad que están ocupando preciadas conexiones sinápticas/procesos del Administrador de Tareas de tu Cerebro (tal como lo lees…).
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Hay Egregores de los que conviene infectarse. Que si, que no es la forma “más sincera”, pero funciona, y es, como no podía ser de otra forma, a través del Arte.
…
De hecho, el Arte se sirve de los Egregores todo el tiempo. El arte en sí es un Egregor, pues es “el medio de transporte de la totalidad o la parte de la mente del artista“.

Ejemplo de Egregor del que Conviene Infectarse. Haz Arte, No la Guerra. La guerra es la falta de imaginación sel ser humano, pues de tenerla no recurriría a la Guerra. //El póster parece ser obra de Obey.
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Es más, la publicidad (en su basto significado que engloba desde lo que usan las empresas y corporaciones hasta lo que usan los políticos, religiones, equipos de futbol, nacionalismos lingüísticos, grupos de música, modas varias,…) se sirve del Arte para transmitir sus ideales (¡como ya sabrás!)
…
Y además de en libros, pinturas, canciones y demás expresiones artísticas, se pueden encontrar los largos tentáculos de Egregores de los que conviene infectarse en relatos como el siguiente:
Por qué leo a Murakami
Basado en un hecho real
Hace una noche maravillosa, tengo las ventanas abiertas de par en par y la luz encendida. ¡Que entren los mosquitos! Podría encender el flexo de la mesa donde está en el ordenador, pero tiene una de esas bombillas halógenas que dan calor para inflarse, gastan para reventar y además derriten todo lo que está en contacto con ellas hasta que se salpica todo de líquido calentorro. No, esta noche paso: la luz grande se queda. En otros tiempos esta hubiese sido una noche al raso, posaderas polvorientas y pies pegajosos; sin embargo, hoy es una noche de techo podría decirse blanco, culo en el cojín y pies que podrían ser escobas. Y no obstante maravillosa.
Para no alargarme más de la cuenta, iré directa al grano: esta noche, me pongo a escribir esto por una razón, y la razón es que tengo algo que contar. Y como esta es una noche de techo podría decirse bl… un momento, es ya lo he dicho. Bueno, como hoy es una de esas noches por motivos que ahora no vienen al caso ni remotamente, pues creo que es el momento perfecto para dejar por escrito para aquel a quien pueda interesar el momento en que me sentí creación de Murakami por unos minutos.
Sí, señoras, han leído bien: me sentí creación de Murakami. Me sentí ser un personaje inventado por él, parte de uno de sus más extravagantes libros. De algún modo… me sentí Murakami. Hace ahora casi un mes que la magia ocurrió, y no ha de ser olvidado.El día 27 de Julio me embarqué en una trepidante aventura con un grupo que, a pesar de reducido, era de lo más variopinto. Lo formaban uno que decía ser matemático, uno que decía ser políglota, una que sabía mucho del arte de hablar, y finalmente yo: una. Pues bien, ya constituído el grupo nos decidimos a partir a la aventura, de retorno seguro, eso sí. La misión era sencilla, tan sólo debíamos conducir (uno de nosotros) el coche hasta el lugar indicado, aparcarlo, movernos entre los domingueros ávidos de adquirir algún tipo de enfermedad de la piel, caminar campo a través rodeados de la más civilizada naturaleza, llegar hasta el borde del mar, e introducirnos en los pellejos de chorizo también llamados neoprenos. Bueno, esa era la primera parte de la aventura, el comienzo, y debo decir que lo más duro fue llevar hasta allí todos los pellejos y demás parafernalia.
Superada esta fase, deberíamos agitar en el agua todos nuestros miembros a velocidades inimaginables para realizar alguna actividad parecida a nadar durante 15 minutos hasta la boca de lo que parecía una enorme cueva, que se iría cerrando cual embudo hasta llegar a la verdadera boca de la cueva, un agujero inmundo que la mar salada cerraba por completo con cada apretón u ola, cosa que ocurría con sorprendente asiduidad. Bueno, muchos de estos factores los descubrimos sobre la marcha, pero todo se desarrolló según el plan que, de haberlo tenido, teníamos.
La verdadera aventura comienza cuando, linternas en mano, decidimos hacer dos grupos y entrar escalonadamente para reconocer el terreno, de manera que dos de los cuatro entrarían, reconocerían, uno de ellos saldría, comunicaría, y entraría de nuevo acompañado de los otros dos. Maravilloso plan. Decidimos echarlo a suertes, siguiendo el método del Trago del Erizo (método que al parecer es bastante popular en la ciudad natal del matemático, pero no recuerdo el nombre). Éste método es tan desagradable y repulsivo que creo que puede contaminar demasiado mi relato, por lo que sólo contaré que yo fui la primera elegida en ir a reconocer (me negué a participar en el Trago del Erizo) y mi compañero sería el políglota (que tras el Trago del Erizo, dejó de serlo).
Pues bien, mi compañero de reconocimiento y yo nos acercamos al boquino de la cueva, y cuando la señora marea absorvió parte de la mar salada y dejó entrever el camino, tomé aire, me sumergí y avancé a ciegas hasta que sentí que estaba dentro, ascendí, choqué contra el techo de piedra varias veces y finalmente, respiré el aire de la cueva por primera vez. Mi compañero repitió la operación: estábamos dentro. En la primera estancia del palacio de piedra había agua en grandes cantidades, y unas repisas de roca redondas, donde uno podía sentarse a tomar una taza de té. A parte de eso, sólo se oía el incesante y feroz golpear del agua contra el boquino. Mi compañero me comunicó que saldría en busca de los otros, comprobamos que nuestras linternas funcionaban perfectamente, y desanduvo lo andado para recoger a los otros cobardes, digo, a los compañeritos que faltaban.
Estaba sóla en la cueva.
La oscuridad era total salvo por el pequeño haz de luz de mi linterna y la pequeña parte del boquino cuando la marea absorvía la mar salada.
El rugido del agua no me dejaba escuchar nada más, ni si quiera el estruendoso silencio sepulcral de la cueva.
De pronto, se me ocurrió pensar qué debía sentirse si apagaba la linterna y permanecía allí sóla y a oscuras. Así que lo hice: apagué la linterna y me quedé allí sóla y a oscuras.
Y hacerlo y sentirme parte del mundo Murakami fue una sola cosa. De pronto empezaron a surgir en mi cabeza ideas como pozos sin fondo, aislamiento, soledad y olvido… pensé hasta en gatos. Se me ocurrió pensar qué pasaría si mis compañeros no volvían, si yo no podía volver a encender la luz, si una repentina subida de la marea bloqueaba el boquino y me veía encerrada allí hasta… ni sabía hasta cuándo. El sonido de los latidos de mi corazón ya eran casi tan fuertes como el sonido del agua. Estuve así sólo cinco minutos.
Mis compañeros volvieron, era de esperar. Se sorprendieron bastante de encontrarme con la luz apagada, y me preguntaron por qué lo había hecho. No les supe responder.
Supongo que la curiosidad pudo conmigo, había leído ya cuatro libros de Murakami, era una influencia demasiado grande… Así que cuando pienso en por qué leo tanto sus libros, se me ocurre que puede ser porque en el fondo soy un poco Murakami, o quizás soy un poco Murakami desde que leo a Murakami, o quizás ya lo era antes y tras leer sus libros, mi lado Murakami se manifestó.
No sabría decir si alguna de esas opciones es correcta, pero sí se que en aquellos cinco minutos experimenté cosas que no hubiese experimentado de no haber sido por Murakami. Gracias a él, ahora disfruto la bombilla fundida del ascensor seis pisos arriba o abajo, con el circulito rojo del botón 6, ahora disfruto pasearme por una calle por la que no hay nadie, disfruto del whisky en las situaciones más extrañas, de las largas historias que la gente me cuenta. Mucho de lo que antes me incomodaba o asustaba, ahora me gusta. Ya sólo por eso, mereció la pena.
Cri


antes-de-ayer por la tarde, NaN y BeXXXtia, La estuvieron departiendo der cashondo Murakami. y un Murakami llevó a otro Murakami. y tal.
El otro Murakami también te refrie el celebro que da gustirrinín
(…)
Según ha reconocido, se hizo artista tras haber visto de pequeño “un cuadro de Goya con un monstruo que comía a una persona” y que le creó “mucho trauma”. “Desde entonces quiero tener como público a los niños”, ha indicado el señor Takashi Murakami
Mejor que “Sálvame Deluxe”, ¿no? Con éste menda al menos la Hiperrealidad la pillarán en Museos, que es un lugar dónde las únicas Televisiones que hay siempre están rotas en el suelo.
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